Los pecados Banales y Veniales de la Pornografía

La pornografía es un instrumento del demonio que se ha implantado en la Tierra para corromper a hombres y mujeres, pero no todos los pecados a los que incitan la industria xxx tienen la misma gravedad, pues eso depende si se peca únicamente de pensamiento u omisión, por lo tanto pueden distinguirse distintos tipos de pecados que se clasifican en vanales y mortales según su nivel de implicación.

Los 7 Grados de los Pecados del Porno

Primer Grado, es el nivel más venial de la pornografía,  incluye  ver vídeos X únicamente para reseñar a las almas perdidas la gravedad de sus acciones y advertirles de que se consumirán en las llamas del infierno.

El Segundo Grado en los pecados del porno, consiste en mirar vídeos porno y excitarse pero sin reconocerlo ante otras personas y siendo consciente de la gravedad de estos actos y las consecuencias que generan para conseguir un lugar en el reino de los cielos.

El tercer grado es en el que incurren un gran porcentaje de los pecadores del porno HD, que consiste en defender la pornografía por encima de los dogmas católicos ante quienes la critican y la justifican considerándola un arte y vanagloriando a las putas de las actrices.

En el cuarto grado ya tenemos suficientes papeletas para consumirnos en el fuego del infierno, cuando además de justificar la pornografía y defenderla, nos recreamos con el porno amateur, acompañándolo de deseos impuros y tocamientos, si te masturbas mientras ves porno estás cometiendo un pecado mortal.

El quinto grado es cuando reconoces consumir cualquier tipo de pornografía como el porno español ante tu círculo más cercano, como familiares y amigos, pero además de justificar esa aberración, también justificas las prácticas indecorosas que conlleva como la masturbación.

El sexo grado incluye todo lo anterior pero adaptado a la parte más dura de la pornografía, como los vídeos de incesto, los cuales contribuyen a distorsionar la estructura de la unidad familiar que es una de las instituciones más sagradas del hombre construida por Dios, a la que se le debe respeto en su totalidad y a cada uno de sus miembros.

El sexo grado supone pasar de la pasividad a la práctica activa del pecado en sí, cuando convencemos a otra persona para tener relaciones grabadas, pues además de incitar a la pornografía estamos formando parte de ella.

El séptimo grado de los pecados del porno concede un pasaje directo a las profundidades del infierno y consiste en consumir porno recreándose en fantasías impuras y satisfacerlas mediante la masturbación en presencia de la pareja, mientras duerme o se encuentra en la misma habitación sin percatarse de lo que se está haciendo, pues este es el grado más mortal de todos los pecados del porno, porque estamos haciendo partícipes a una persona inocente de nuestras perversiones arrastrando también su alma a los pecados de la carne y  corrompiéndola sin que se percate de que está formando parte de nuestras oscuras fantasías.