Las Putitas no van al Cielo

Dios  creó a todas las criaturas de este mundo pero eso no significa que sean merecedoras de una entrada en el paraíso celestial, porque sólo los más castos y puros tienen ese privilegio y las putitas no van al cielo, aunque el infierno puede ser más divertido ¿o tal vez no?

Putas del mundo, hijas de Eva, eternas pecadoras y donantes de placer, seductoras de hombres, lascivas, libidinosas ¡esclavas de lucifer! Habéis extendido el pecado en la Tierra utilizando el porno como instrumento para divulgar vuestras perversiones sexuales sembrando la semilla de la confusión y el caos que corrompen el mensaje de Dios, ¡creced y multiplicaos! Dijo el Señor, en lugar de revolcaros como súcubos hambrientos de semen en una pecaminosa sociedad que haría palidecer a la mísmisima Sodoma y Gomorra, la madre patria de donde proceden las putas.

Pero de la misma forma que Dios erradicó la legendaria ciudad del pecado, arrojará su ira sobre el porno y otros instrumentos de Satán, hasta que el último vídeo X haya desaparecido de la faz de la Tierra, obligando a todas las putas a ganarse el pan con el sudor de su frente trabajando duramente hasta el final de sus días.

Cuando los vídeos X hayan sido erradicados, las putitas no podrán usar sus cuerpos como herramienta de pecado, ni sus bocas para hacer mamadas en lugar de predicar la palabra de Dios, sino que deberán usarlas para implorar el perdón y arrepentirse antes de ser consumidas por las llamas del infierno.

Los hombres de naturaleza impura tampoco se librarán de abrasarse en el fuego de los pecadores si yacieron con meretrices y se dejaron seducir por sus tentaciones pecaminosas corrompiendo su naturaleza divina, como utilizar sus miembros para las mamadas en lugar de engendrar hijos a sus esposas.

¡El apocalipsis se acerca ! Y todavía estamos a tiempo de dar la espalda a la industria del sexo que nos atrae con sus cantos de sirenas y reclamos xxx como lo hace el 666, número de la bestia con el que se identificará a los corruptos de la carne de los puros de corazón, los que merezcan ser salvados de los que caerán al abismo de la tortura infinita retorciéndose hasta el final de los tiempos por cada uno de los pecados cometidos. Arrepentíos, hermanos y hermanas porque las putitas no van al cielo.